CUMANDA JUAN LEON MERA PDF

The story is set in the Ecuadorian jungle, in the middle of revolts from the indigenous tribes. They are revolting against an invading Christian revolution. After the revolts, Orosco converted and became a missionary priest who worked among the tribes. He devoted his life to God, becoming a Dominican friar, whose work centered on converting the jungle natives to Christianity. Finally because she loved her dear Carlos so much, in another desperate attempt to save his life, she agreed to become the wife of the chief of the Jibaros Yahuarmaqui, so the Jivaros would spare her beloved Carlos.

Author:Mogami Arashikora
Country:Bangladesh
Language:English (Spanish)
Genre:Medical
Published (Last):11 March 2012
Pages:380
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ISBN:135-6-87559-356-8
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Por lo mismo, nada extrao que el tema del humilde indgena de Amrica haya conocido durante el perodo romntico una exaltacin, un entusiasmo sin iguales, gracias a cierto sentido de humanizacin y por lo extico de sus costumbres. Dentro del contexto americano, ningn au- tor poda expresar mejor el medio, como el hombre de la misma tierra. La independencia del siglo XIX, que se alz como smbolo de la rebelin del hombre americano fue un tema de relatos, de la novela americana, as como de la poesa y de los dra- mas del romanticismo.

En aquella poca, el proletario de Amrica fu el Indgena que no escap a la servidumbre ni cuando llegaron los esclavos negros para reemplazarle. Si el indgena era hu- manamente atractivo, literariamente result tan extico a la escuela ro- mntica como un bosque virgen del Amazonas. En esta poca, el per- sonaje indgena tiene el estatismo de la literatura a lo Chateaubriand cuya inuencia la veremos despus en Juan Len Mera. Se contempla al indgena casi con devocin rous- seauniana, a la manera de una tor- menta o de un torrente, de un apa- cible lago o de un paisaje sombro.

Los precedentes de esta novela indigenista estn en los historiadores y Cronistas de Indias, sobre todo, en el mestizo el Inca Garciaso de la Vega, cuyos Comentarios Reales son, para algunos crticos, una no- velesca leccin de indigenismo. En , cuando an se comentaban Mara de Isaacs, Clemencia de Alta- mirano o Amalia de Mrmol, apare- ce la novela ecuatoriana: Cumand o un drama entre salvajes, que el ecuatoriano Juan Len Mera publica a los trenta y nueve aos de su edad.

Car- los es hijo de cierto Padre Domingo, religioso dominicano entonces, antes el muy rico encomendero Don Jos Domingo de Orozco, esposo de la Juan Len Mera y la novela Cumand bella y virtuosa Doa Carmen, pa- dres de cinco nios bellos como unos amores; su primognito es Carlos y la ltima, Julia, una nia superior en belleza a todos sus her- manos.

Estalla una insurreccin de los indgenas de su Encomienda, con la colaboracin de Tubn, uno de los criados de la familia, que odia a su amo; queman la casa de la hacien- da de Don Jos Domingo; toda la familia perece, su mujer y sus hijos quemados vivos. Su hijo Carlos se salva del incendio porque sigue sus estudios en la ciudad y est ausen- te. Don Jos Domingo, arrepentido de su despotismo y conducta nada cristiana con su servidumbre, ingre- sa en la Orden de los Dominicanos, se hace misionero y su hijo Carlos le acompaa en las selvas, en el pueblo de Andoas.

Viven juntos al servicio de los salvajes de quienes son muy queridos. En las selvas, Carlos encuentra a Cumand y surge un idilio pur- simo entre los dos jvenes que se ven casi todos los das, a orillas del ro Palora. Los padres de Cumand que odian a los blancos, conocen el amor que se ha establecido entre los dos jvenes y todo va a cambiar para ellos. En adelante no pueden verse sino escondindose. Durante una esta indgena en el lago Chi- mano, en que se encuentra Carlos, Cumand salva en dos ocasiones la vida de su amante, perseguido por Tongana y uno de sus hermanos.

Para castigarla, le conducen ante Yahuarmaqui, el Jefe de la tribu y la ofrecen por mujer. Naturalmente, Cumand, no acepta este matrimo- nio y, en la noche siguiente, despus de haber salvado por tercera vez a Carlos, huye con l para escapar a los furores de su tribu que se dis- pone a sacricarla. Huyen por las selvas; pero, la tribu de Cumand husmea el rastro de la fugitiva y lo- gran alcanzarla.

Ante el peligro de que maten a Carlos, Cumand se ofrece en holocausto a la furia de los suyos. Carlos es salvado por sus amigos los indios de Andoas y Cu- mand llevada por la familia ante el jefe de los jefes de quien debe ser su esposa. Llega el da de los espon- sales; la esta es general en toda la tribu.

Por la noche, bajo los ojos de Cumand, muere el jefe; ella con la ayuda de su madre huye otra vez, para escapar a su propio sacricio, segn requera la costumbre de la tribu. Su madre la despide y des- pus de darle un beso le entrega un misterioso amuleto que Cumand lo suspende al cuello.

Huye por las selvas y camina sola horas y horas, no piensa sino encontrar a Carlos; sufre del calor, de la fatiga, la tem- pestad y el miedo de los bichos que la rodean. Al n, llega a Andoas, inanimada; le recoge el Padre Do- mingo y recibe los auxilios de sus amigos. Pero,los crueles jbaros han capturado a Carlos y vienen al pue- blo; proponen al Padre Domingo cangearle con Cumand. No acepta este cambio; Cumand, para salvar otra vez a su amante, se entrega al jefe de los jbaros, para que le sa- criquen, pues debe perecer ya que segn la costumbre de la tribu, el cacique debe ser enterrado con su favorita.

Carlos y el Padre Domingo llegan tarde para salvarla; pero, han tenido tiempo, gracias al amuleto que Cumand ostenta en su cuello, para reconocer en la joven india, a su hija Julia, salvada del incendio por su nodriza y llevada al interior de las selvas. No es una obra juvenil, sino el fruto sazonado de quien ya haba sobresalido en los campos de la poesa y la crtica, en particular. La inspiracin esencial de esta no- vela debe buscarse, sobre todo, en Atala de Chateaubriand, tanto en las descripciones del paisaje como en los personajes principales: el Padre Domingo, Carlos y naturalmente Al comenzar un breve an- lisis de esta novela, de sus descripciones,ideas y personajes es- tar bien citar estas lneas de Benja- mn Carrin sobre la novela de Juan Len Mera: de la novela de Amrica.

El sentido del relato se ha despertado en for- ma extraordinaria en todos nuestros pases La novela americana es la novela con paisaje americano, acep- tando ciertas concesiones y trans- posiciones, escrita por americanos, pero llena de contenido mestizo, con estructura y espritu mestizo Juan Len Mera, como autnti- co hijo de su pas, de su tierra y de un ambiente de marcado carcter autctono, revela en toda su obra una clara predileccin por los temas nativos.

Cumand es el tipo mismo de la novela de su tierra, el anuncio de la novela indigenista que vendr pocos aos ms tarde, pues palpita ya en su novela la protesta social indgena y su venganza contra su opresor. Sin desconocer que al pe- simismo del siglo XIX, la amargura ante una sociedad decepcionada y materialista se une en Cumand un romanticismo naturalista del tipo de Rousseau, Bernardin de Saint-Pierre y, en especial, de Chateaubriand, como mencion, entre otros, el cr- tico espaol, Juan Valera que alab esta obra, con gran entusiasmo y la juzg como superior a la del mismo Chateaubriand.

Casi estoy por ar- mar, escribe, que Cumand es la no- vela hispanoamericana que ms me ha interesado hasta ahora. Y otro escritor tan notable como Pedro An- tonio de Alarcn juzg esta novela como ms brillante que la de James Juan Len Mera y la novela Cumand Fenimore Cooper , au- tor de el ltimo de los Mochicas Se ha escrito tambin que Cumand es la novela poticamen- te ms importante del grupo indige- nista.

Es verdad que si el sentimenta- lismo muy exagerado, la ingenuidad pueril, que hacen pensar en Paul et Virginie de Bernardin de Saint-Pie- rre, son rasgos algo contestables de la novela, la fuerza descriptiva de Len Mera se eleva sobre todo re- proche. Bosques, ros, cascadas, no- ches inmensas de la selva El indgena y el paisaje imponen su marca profunda- mente y es innegable la inuencia de Atala, Ren y Les Natches , como veremos luego.

Est en todas las pginas de la novela de Len Mera. No se puede leer ninguna sin que se deje de con- templar la naturaleza ecuatoriana en todo su esplendor y sus riquezas inagotables. Las bellezas del paisaje de la Louisiane tienen mucha seme- janza con las de las selvas que se des- criben en Cumand.

Este exotismo que caracteriza tales descripciones o la literatura extica no ha inventado Chateaubriand. Bernardin de Saint-Pierre en Paul et Virginie o en Etu- des de la nature pintaba ya la selva virgen y los paisajes de los trpicos. Varios escritores imaginaban histo- rias americanas semejantes a las de Atala. Chateaubriand, en realidad, no ha visto todas las regiones que evoca, sobre todo, en su Viaje por Amrica , como tambin en Atala o Les Natches ; no ha recorrido como quiere dar a creer, la regin de Tenase ni las ori- llas del Messacheb; utiliza para sus descripciones libros o relatos que ha ledo.

Desde luego, hay que recono- cer que se sirve de los mismos con un arte asombroso. Los primeros captulos de Cu- mand en que Len Mera describe con maravillosa exactitud el pas en que coloca a sus personajes, aquellos de la Selvas del Oriente se los puede comparar con el Prlogo de Atala y es imposible no apreciar la semejan- za entre las descripciones, por ejem- plo del ro Chambo y de sus orillas con la tan conocida descripcin del Messacheb o con la del ro Pastaza.

Leamos estas lneas: El Pastaza, uno de los reyes del sistema uvial, de los desiertos orien- tales En la parte en que nos ocupamos, agria y salvaje por extremo, pare- ce que los Andes, en violenta lucha contra las ondas, se ha rendido slo a ms poder y las han dejado abrirse paso por sus ms recnditos senos.

A derecha e izquierda, la secular vegeta- cin ha llegado a cubrir los estrechos planos, las caprichosas gradas, los bordes de los barrancos Sur le bord occidental, des savanes se droulent perte de vue ; leurs ots de verdure, en sloignant, sem- blent monter dans lazur du ciel o ils svanouissentSuspendus sur les cours deaux, groups sur les rochers et sur montagnes, disperss dans les valles, des arbres de toutes les formes, de toutes les couleurs, de tous les parfums, se mlent, croissent ensemble, montent dans les airs.

Y podramos citar en Cumanda una multitud de prrafos tan seme- jantes a las descripciones de Cha- teaubriand como ste. Len Mera, en sus descripciones, adems de una multitud de precisiones sobre el pas que describe, quiere hacernos sentir plenamente, con todos los sentidos las bellezas de su pas, y lo hace con su estilo maravilloso lleno de aque- llos perfumes, colores y ritmos que buscaba el mismo Chateaubriand.

El arte se revela en la compo- sicin de los prrafos; algunos son verdaderas estrofas poticas con el rasgo que las precisa o las corona; o en la riqueza del estilo adorna- do, en la armona de la frase bien equilibrada, con recadas majestuo-.

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